martes, 1 de noviembre de 2011

El hospital

Una pena no haber tenido la cámara de fotos para poder aportar documentos gráficos que ilustren cómo es un hospital en Rumanía... una lástima... pero bueno, os lo puedo contar :)
Para empezar, decir que hay que hacer una cola de aproximadamente media hora para que te atiendan en recepción, y ya se puede percibir el buen ambiente del lugar. La recepción la han situado estratégicamente al lado de la puerta por la que entran y salen las ambulancias, por lo que entra el humo de los fumadores. Podéis imaginar que huele muy bien, y que hace una buenísima temperatura.
Luego vas a la consulta, y en el camino te encuentras con tres personas de seguridad.. en general da mal rollo, las cosas como son.
Entras en la consulta de trauma, y aquello parece el camarote de los hermanos Marx... La sala de yesos tiene una puerta, pero, ¿para qué la van a cerrar? Es mucho más interesante si la pueden dejar abierta, porque así los demás enfermos ven cómo escayolan a la gente sin ropa... claro!
Luego te dicen que te tienen que hacer unas radiografías... Te escriben tu nombre en un papel (todo a mano, claro), y te dicen que vayas a otra sala, pero vamos, que la sala está al lado de la consulta y no hay puerta (¿para qué poner una puerta en una sala de rayos X?). Entras ahí, y te dicen que te quites el zapato y que te subas a una mesa de plástico transparente, que es donde te van a hacer la radiografía del pie.  Al final te hacen tres radiografías (innecesarias, porque claramente el dolor no era de una fractura...), y no te tienes que quitar la ropa ni los metales que lleves en el cuerpo... por lo menos te preguntan si estás embarazada, que ya es más de lo que me esperaba al ver el percal!
Y nada, poco más que contar. Espero no tener que volver en lo que me queda de año... venga, ¡que ya sólo quedan 48 semanas! :)

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